Friday, February 27, 2009

Ya sé... ya sé... hoy ya he dejado una parte de mi vida retratada en este blog, pero tengo la necesidad imperiosa de contaros lo que acaba de ocurrirme en el super....
Pues estaba yo con el carro lleno de comida para los perros: comida para perro adulto humeda, comida para perro adulto seca, golosinas sin azúcar, el hueso preferido de Ducray (con doble nudo de carne de buey), leche para los cachorros, pienso para cachorros... y las latas, la pasta boloñesa y las albóndigas de bacalao para el gato... cuando veo que un chico me mira bastante... ¡No puede ser, voy a ligar!...
Se me acerca y comienza a hablar conmigo que si tal...que si cual... que si cuántos animales tengo, qué locura... jiji-jaja...
Yo pensando en si me quedaba algo de maquillaje desde esta mañana que me fui a trabajar y en que debería haberme peinado mejor en lugar de llevar una cola alta... cuando me dice que es comercial de zooplus. Me da su tarjeta, me comenta lo de la venta de productos por internet... y ya puestos... hasta me ha hecho carnet de socia con 15% de descuento en las compras. Puedo comprar comida para perros, gatos, peces, roedores y pájaros.

Mierda de día...

Estoy de bajón.
Voy a cambiar a todos mis animales por un Bichón Frisé.
¡Por fin es San Viernes!

Esta semana ha sido avernal.

En casa estamos todos de los nervios: Ducray, Viñas, Vita, Marín, Brinquis, César, Weston y una servidora. Ya sabéis que, en un principio, nuestro hogar estaba formado por tres miembros: mi perro Ducray y un gato llamado Viñas (no digo "mi gato" porque vive con nosotros porque quiere, él no entiende de dueños porque dice que no nació para ser siervo ni sumiso, esto no lo dice así, por supuesto, pero lo da a entender con su actitud de forma muy clarita... vamos, que para él esto es un hotel: entra y sale como quiere, duerme y come cuando quiere, se va de novias cuando le apetece, es cariñoso si está de buenas y te destroza todo lo que pilla cuando ha tenido un día duro...
Ducray es grandote y muy noble, pero no cede ni un milímetro de lo que él considera su espacio ni, por supuesto, sus cosas. Y luego estoy yo, todo el día de aquí para allá, llegando tarde a todas partes, despistada y estresada... Y estando así las cosas llegaron los cinco cachorrillos... Ahora somos ocho... y nos está costando adaptarnos, sobre todo porque nadie quiere aceptar mis normas... Aquí todo el mundo va a su bola y esto no puede ser.
El perro se está haciendo el lelo, pasa de todo y está muy ocupado escondiendo todas sus pertenencias para que nadie se las quite con todo este jaleo... me paso horas sacando sus bolas, muñecos y mantas de detrás de la lavadora (aún no sé cómo puede llegar a ponerlos ahí)...
El gato se divierte bufando a los cachorros hasta dejarlos sin aliento, haciéndose pis por toda la casa y destrozando toda la ropa que encuentra a su paso. Tengo la sensación de que se está planteando abandonarnos a nuestra suerte.
Ya veremos cómo acaba todo ésto.
Os dejo, tengo que ir al super a comprar comida para nuestra gran familia numerosa.

Monday, February 23, 2009

Esta mañana, me he levantado a las siete, he desayunado tortitas de gamba y zumo de piña con arándano, me he duchado con un gel nuevo de color y olor a mandarina que prometía todo un mundo de sensaciones y se ha quedado en un viaje en autobús; me he arreglado -blusa verde, vaqueros y taconazos- y he cogido mi móvil extraplano para meterlo en el bolsillo trasero del pantalón y salir de casa a comerme el mundo (luego me comen a mí, no os engañéis...) cuando me he dado cuenta de que tenía siete mensajes. Dos de ellos eran publicidad de Movistar, uno del ayuntamiento para decirme qué calles estarán cortadas hoy, tres miembros de mi familia también me dejaron unas palabritas debido a una cita familiar a la que no acudí... Pero uno de esos mensajes, uno de esos mensajes, provenía de la asociación de animales a la que pertenezco (de animales de verdad, de los de cuatro patas y rabo) y me decía que habían abandonado a cinco perritos en una finca y que buscaban familias adoptivas.
Hoy no he ido a trabajar, estoy en casa con cinco perritos. Ha sido un impulso cuyos resultados son, por ahora, una blusa de Ralph Lauren verde hecha polvo, unos vaqueros sucios y la sensación de... "uffff... qué he hecho". Además, mi perro Ducray y mi gato Viñas no están muy de acuerdo...
Ya os contaré mi debilidad por estos animales. Quizá es lo único por lo que soy capaz de muchas cosas...

Sunday, February 22, 2009

Hoy quisiera contaros un momento de mi vida marcado por lo que podríamos llamar un caso de "Bella Indiferencia" hacia una de mis mejores amigas.
Estaba viendo una película en casa acompañada por dos amigas que conseguí hacer cuando estudiaba en la Universidad y que todavía mantengo sin saber muy bien cómo, la Emi y la Pili.
El caso es que estábamos las tres sentadas en el sofá, absortas viendo la tele y justo en el momento en el que a Alfi -el perro protagonista- le van a poner una inyección letal los de la perrera porque su familia cree que ha muerto en un accidente pero no es así sino que es un perro muy listo que tiene una misión muy importante... bueno, que cuando está la peli en el momento más tenso y Alfi en el momento más jodido de su vida de perro, empezamos a oir que la Emi empieza a emitir unos extraños sonidos guturales y a moverse de forma rara... como cuando se pone a bailar en la disco... pero claro, su actitud en ese momento no pegaba con la situación, así que empezamos a sospechar... Y es entonces cuando nos dimos cuenta de que se estaba atragantando con un trozo de pizza de jamón serrano y aceite de oliva que se había metido entre pecho y espalda.
Y en ese momento es cuando ocurrió...
A pesar de estar pensando cómo ayudar a mi amiga a que el trozo de pizza saliera de su garganta y la dejara respirar, no podía dejar de mirar la tele para ver qué pasaba con Alfi.
La Emi seguía moviéndose y poniéndose ya moradilla mientras la Pili le decía que bebiera Coca-Cola; yo no sabía muy bien qué hacer y Alfi había conseguido saltar por encima de los cabrones de la perrera y escaparse por una ventana dando un salto que ni un piojo con el culo al fuego. Menos mal que sus amigos del barrio ya le estaban esperando fuera y se iban todos juntos a no sé dónde, creo que todavía no podían volver a casa porque tenían que hacer algo importante... pero es que con la Pili gritando y la Emi dando el espectáculo ya no me estaba enterando de casi nada, menos mal que vinieron los anuncios y me centré. Agarré a mi amiga por la espalda y empecé a darle golpes mientras ella se doblaba y hacía esfuerzos por respirar. La Pili seguía insistiendo con la Coca-Cola.
Por fin, el trozo de pizza salió por donde había entrado y la Emi, con lágrimas en los ojos, nos dio las gracias y volvimos a sentarnos para ver terminar la peli. Al final, todo salió bien. Ole mi Alfi.