Esta semana ha sido avernal.
En casa estamos todos de los nervios: Ducray, Viñas, Vita, Marín, Brinquis, César, Weston y una servidora. Ya sabéis que, en un principio, nuestro hogar estaba formado por tres miembros: mi perro Ducray y un gato llamado Viñas (no digo "mi gato" porque vive con nosotros porque quiere, él no entiende de dueños porque dice que no nació para ser siervo ni sumiso, esto no lo dice así, por supuesto, pero lo da a entender con su actitud de forma muy clarita... vamos, que para él esto es un hotel: entra y sale como quiere, duerme y come cuando quiere, se va de novias cuando le apetece, es cariñoso si está de buenas y te destroza todo lo que pilla cuando ha tenido un día duro...
Ducray es grandote y muy noble, pero no cede ni un milímetro de lo que él considera su espacio ni, por supuesto, sus cosas. Y luego estoy yo, todo el día de aquí para allá, llegando tarde a todas partes, despistada y estresada... Y estando así las cosas llegaron los cinco cachorrillos... Ahora somos ocho... y nos está costando adaptarnos, sobre todo porque nadie quiere aceptar mis normas... Aquí todo el mundo va a su bola y esto no puede ser.
El perro se está haciendo el lelo, pasa de todo y está muy ocupado escondiendo todas sus pertenencias para que nadie se las quite con todo este jaleo... me paso horas sacando sus bolas, muñecos y mantas de detrás de la lavadora (aún no sé cómo puede llegar a ponerlos ahí)...
El gato se divierte bufando a los cachorros hasta dejarlos sin aliento, haciéndose pis por toda la casa y destrozando toda la ropa que encuentra a su paso. Tengo la sensación de que se está planteando abandonarnos a nuestra suerte.
Ya veremos cómo acaba todo ésto.
Os dejo, tengo que ir al super a comprar comida para nuestra gran familia numerosa.
2 comments:
¿Qué habrá hecho Marín para merecerse ese nombre?
Vaya jaleo debes tener ahí, no me imagino lo que debe ser eso ^^U
Post a Comment